Charlie Brown: el lado divertido del fracaso

Por Eduardo Arredondo B. Publicado originalmente en Comikaze #25 (septiembre de 2014).

 

Los nostálgicos recordarán lo divertido que era pasar los días feriados esperando especiales de televisión como ¡Es la gran calabaza, Charlie Brown! o La Navidad de Charlie Brown, que nos mostraban las aventuras de un grupo de niños y un sabueso, y que causaron furor a finales de los 70 y principios de los 80. Peanuts, obra maestra de Charles M. Schulz, nos mostraría que en la vida no siempre se gana, pero que hay un lado divertido en ello.

Con su sagaz humor, esta popular tira ha dejado marca en la cultura pop, convirtiendo a su autor en uno de los pilares de la historieta humorística del siglo XX, llevándolo incluso a competir con Disney en lo que a merchandise se refiere.

El introvertido chico que no sabía dibujar

Schulz, a quien toda la vida apodaron Sparky, era hijo de un barbero alemán. Infante cariñoso, tímido y solitario, desde pequeño le gustó dibujar, sobre todo a su perro Spike, y le costaba trabajo poder relacionarse con otros niños, situación que, de acuerdo con algunos, le sirvió como experiencia para crear al inseguro chico de la camisa amarilla y a su carismático perro. De niño, participó en un concurso de dibujo, y resultó ser el peor dibujante de su clase. Sus dibujos fueron señalados como horribles y sin proporción, y más de uno de sus profesores le aseguró que no tenía futuro como dibujante. Por fortuna, la voluntad de Charles fue indomable y siguió haciendo lo que más le gustaba, nunca dejó de hacer viñetas y enviarlas a cuanto periódico y editor podía, pues estaba seguro de que tarde o temprano encontraría una pequeña grieta que le permitiría trabajar haciendo tiras cómicas.

En 1948 la oportunidad se presentó, y el diario St. Paul Pioneer Press publicó su tira llamada Sparky’s Li’l Folks (Los Pequeños Amigos de Sparky), donde poco a poco desarrollaría su característico estilo. Un par de años después, al terminar su relación con dicho diario, United Features Syndicate adquirió su trabajo y lo rebautizó como Peanuts (cacahuates, en español), término usado por nuestros vecinos del norte para referirse a cosas pequeñas, como los protagonistas de la tira. Cabe apuntar que a Schulz nunca le agradó el nombre, pues lo sentía despectivo.

Humor para educar adultos

Desde un principio, Peanuts, tira protagonizada por Charlie Brown, un niño de gran cabeza, y sus amigos, revolucionó la manera de ver las tiras dominicales de su época, al retratar la vida cotidiana de una manera ágil y sencilla, alejándose de los héroes de acción. Su mirada crítica y filosófica de las actividades humanas y su lenguaje accesible facilitaron que el lector se identificara con los personajes, por lo que muy pronto gozó de gran popularidad.

 

Charlie Brown es un niño de seis años, bueno y cortés, pero que también es un eterno fracasado al que nada le sale bien, pues su autor tenía claro desde el principio que su protagonista debería ser alguien con características y defectos humanos, y que debería sufrir desencantos de la vida como cualquiera de sus lectores (nos preguntamos si  alguna vez Stan Lee leyó Peanuts). Otra novedad fue que en sus viñetas nunca aparecen adultos, dejando que sean los niños quienes reflexionen como tales.

Mientras Charlie es inseguro pero determinado, características que probablemente heredó de su autor, Lucy es sarcástica y temible, a la vez que Linus tiene una particular manera de ver la vida y Snoopy es todo lo contrario a su amo, pues posee una gran imaginación y seguridad.

La magia de esta tira radica en que, pese a que al primer vistazo se podría pensar que es un producto para niños o adolescentes, es más intensa y profunda de lo que aparenta, pues sus viñetas no sólo nos hacen reír, sino que también nos invitan a reflexionar acerca de la vida y la neurosis que domina el mundo de los adultos.

 

Schulz analiza las ansiedades, debilidades y angustias que todos sufrimos, utilizando la inocencia infantil para ejemplificarlas. Sparky plasmó muchas vivencias propias en su trabajo, y la melancolía y dolor de momentos como la muerte de su madre o su divorcio es palpable en las tiras si uno presta atención. Más de una vez Schulz fue cuestionado por utilizar niños como los protagonistas de Peanuts, y su respuesta era que con ello trataba de demostrar que los adultos entendían mejor su propia fragilidad cuando retornaban a su infancia, lo que resulta tan devastador como inteligente. Es por esto que su tira es una de las más influyentes a nivel mundial.

La fama de Peanuts es tal que ha traspasado la barrera de la tinta y el papel, explotando todos los mercados imaginables a través de muñecos, playeras, libretas, stickers, posters, libros, parques de diversiones, series de televisión, etcétera.

Por si fuera poco, Snoopy sigue siendo el personaje de cómic favorito de muchas empresas para promocionar sus productos.

 

 

Para darnos una idea del alcance de esta tira, los módulos del Apollo 10 en su misión lunar se llamaron Snoopy y Charlie Brown, y ni qué decir de las dos revistas que tomaron de ella sus nombres: Linus y Charlie Mensuel.

Sparky Schulz creó cerca de 17 mil tiras, y al morir dejó estipulado que nadie debería seguir su obra, pero  todo tiene un precio, pues no mucho tiempo después BOOM! Studios inició la publicación de un cómic mensual de sus personajes, además de que 20th Century Fox y Blue Sky Studios convencieron a sus herederos para realizar una película de los personajes.

Ya sea que la conozcas como Peanuts, Charlie Brown, Rabanitos, Carlitos o Snoopy, estamos seguros, amigo lector, de que tú también has sentido el sabor agridulce que provoca el inteligente humor de esta tira. Porque aunque todos queremos sobresalir como Snoopy, tarde o temprano nos damos cuenta que lo más probable es que acabaremos siendo como Charlie Brown.

 

Datos Comikaze

+El primer dibujo publicado de Schulz fue un retrato de su perro, Spike, quien era un beagle, igual que Snoopy, mismo que envió a la revista Ripley’s Believe It or Not!

+En un principio, Snoopy iba a llamarse Sniffy, pero ya había otro perro con ese nombre.

+De niño, Schulz fue a ver una obra de teatro que prometía dar chocolates a los primeros 100 niños que llegaran. Él fue el 101, probando su propensión a la mala suerte y el fracaso.

+En 50 años, Charles Schulz solamente tomó vacaciones de su tira una vez. Fue un descanso de cinco semanas para celebrar su cumpleaños 75.

+En 1968 la NASA creó el premio Silver Snoopy, que desde entonces se entrega a  empleados y contratistas destacados.

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Author: Eduardo Arredondo

De carácter complejo, pero bueno en el fondo, es lector de “cuentitos” desde antes de aprender a leer, un eterno enamorado del noveno arte en todas sus formas, así como un incansable promotor del mismo. Ha dado charlas sobre juguetes, coleccionables y cómics en escuelas, convenciones y alguno que otro evento. Confía más en los perros que en las personas.

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