CINErdo: Tolkien, medianita como un hobbit

Por Jorge Tovalín

 

La primera película de habla inglesa del cineasta finlandés Dome Karukoski es un clavado a la infancia y los años formativos de John Ronald Reuel Tolkien, el mundialmente famoso escritor de El Hobbit, la trilogía de El Señor de los Anillos y El Silmarillion. Estelarizada por Nicholas Hoult (el moderno Beast de la saga de X-Men), Tolkien presenta una versión enamoradiza del prestigiado autor de literatura fantástica, los problemas de su niñez, su descubrimiento del amor en la persona de Edith Bratt, interpretada por Lily Collins, el desarrollo de una muy fuerte amistad con un grupo de estudiantes bohemios pero de alta sociedad, así como su participación en la Primera Guerra Mundial.

Con apenas 50 pantallas repartidas en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, Tolkien está nutrida de atractivos paisajes, locaciones y sets, así como de un hermoso diseño de vestuario. La película realmente es muy bella en lo visual, incluso en su representación del conflicto bélico (esas escenas en las trincheras son de agasajo), pero la historia transcurre con la lentitud de una charla entre dos ents, la raza de parlanchines árboles creada por el creador de Bilbo Baggins.

Curiosamente, en abril pasado la familia del escritor lanzó un comunicado en el que declaró no aprobar, autorizar, o haber participado en la cinta, lo que fue un duro golpe publicitario al proyecto (que con 20 millones de presupuesto sólo ha recuperado cuatro en Estados Unidos), descrito por sus realizadores como una carta de amor al padre de los hobbits. De hecho, tal vez ese sea uno de los defectos de la cinta, pues es tan reverencial con Tolkien que lo retrata casi como un santo, un bicho raro sin un gramo de malicia, lo que termina por volverlo un tanto plano (acaso un poco extravagante, como cuando se le muestra hablando en su propio idioma inventado).

Escrita por David Gleeson y Stephen Beresford y con un tono fraternal que evoca claramente a Dead Poets Society (Peter Weir, 1989), buena parte de la historia está centrada en mostrar los fuertes lazos entre Tolkien y sus compañeros de escuela Robert Gilson, Christopher Wiseman y Geoffrey Smith, integrantes de un club secreto llamado la Tea Club and Barrovian Society (TCBS), a través del cual daban rienda suelta a su lado creativo, pero también al romántico y parrandero, siendo esta agrupación presentada como una posible inspiración para la Comunidad del Anillo.

A lo largo de los 111 minutos de la cinta, Karukoski y compañía presentan, como chispazos, aquellos sucesos de la vida de Tokien que pudieron haber inspirado su magna obra, desde asistir a una función de El Anillo de los Nibelungos (lo que conlleva un chascarrillo relacionado con Peter Jackson) hasta el momento en que un extremadamente fiel y servicial soldado raso acompaña a Tolkien por el campo de batalla. Ya es cosa de los seguidores del escritor detectarlos y juzgar si son demasiado evidentes o si fueron bien disfrazados. Ahí otro punto: la película es disfrutable en su totalidad sólo si existe interés en el autor y en conocer un poco del origen del mundo fantástico de la Tierra Media, que en la cinta es representado mediante algunos bocetos que el mismo Tolkien realizaba, así como en algunas alucinaciones que éste tiene en las escenas bélicas, donde las explosiones adoptan formas que nos recuerdan a Sauron y sus huestes.

Tolkien está lejos de ser una mala película. Se nota mucho el cariño por el creador de Aragorn y compañía, tiene buenas intenciones y mucha investigación detrás, está muy cuidada en lo estético, pero eso no es suficiente para una cinta cuyo estreno debió celebrarse con especial magnificencia.

Author: Jorge Tovalin

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM, estudia la Maestría en Mercadotecnia y Publicidad en la Universidad Iberoamericana. Fue productor y conductor del programa de radio semanal sobre cómics La Quinta Dimensión, en la estación cultural 95.7 FM El Politécnico en Radio (2004-2007). Fue articulista de Editorial Vid por cuatro años, en títulos como Batman, Superman, Justice, Wonder Woman, Watchmen y Una muerte en la familia, entre otros. Desde 2008 es coordinador editorial de Comikaze, único medio impreso mexicano dedicado en su totalidad a la difusión del cómic. En los inicios de Editorial Kamite se desempeñó como articulista, antes de ser invitado a ocupar el cargo de Editor en Jefe de Bruguera Comic Books, tarea hasta realizó que el proyecto cerró a fines de 2015. Durante seis años (2012-2018) fue coordinador de prensa y community manager de La Mole Comic Con, fungiendo como content manager la primera mitad de 2018. Actualmente colabora con Caligrama Editores.

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