Ondas justicieras: héroes en la radio

Por Jorge Tovalín. Publicado originalmente en la revista RadioUNAM  (marzo de 2014), aquí se presenta con información adicional actualizada

 

Desde los primeros años de la radio y el cine comercial, los justicieros enmascarados cautivaron a las masas, quienes deseosas de escapar de sus vidas rutinarias, se dejaron atraer por estos misteriosos y seductores personajes, que los invitaban a vivir aventuras exóticas y peligrosas a través de las ondas hertzianas o las imágenes en movimiento proyectadas en la pantalla.

Curiosamente, más de un personaje ha pasado por ambos medios de forma casi simultánea, muchas veces impulsando el salto de una plataforma a otra. Uno de los ejemplos más clásicos es The Shadow, personaje de los pulps, novelitas de bajo costo, impresas en papel de pulpa de madera (de ahí su nombre), que antes de ser lanzadas al olvido por los personajes de tiras cómicas a fines de los años 30, hicieron las delicias de los amantes del misterio, el crimen y la ciencia ficción.

 

Héroes en serie

A inicios de la década de 1930, The Shadow, un interesantísimo personaje con poderes mentales y un par de pistolas que entraban en acción cuando estos no eran suficiente para derrotar a su enemigo, llegó a contar con la voz del mismísimo Orson Wells en su popular paso por la radio, antes de ser adaptado al cine, el pulp y el cómic. A su vez, The Spider, un playboy que salía a las calles a repartir balas entre los criminales, no sólo tuvo su propia radionovela, transmitida alrededor de 1935, sino que también tuvo una fuerte presencia en la pantalla grande, gracias a un par de exitosísimos seriales cinematográficos, estrenados en 1938 y 1941, además de algunas adaptaciones al cómic, incluyendo una publicada por el sello Dynamite Entertainment en tiempos recientes.

Antes de seguir, vale la pena apuntar que un serial cinematográfico se componía generalmente de 12 a 15 breves capítulos que se proyectaban en los cines de Estados Unidos (uno distinto cada semana), antes de la función principal. Debido al uso del cliffhanger, recurso narrativo que consistía en dejar al héroe colgado del precipicio, en peligro inminente al final de cada capítulo, estos seriales, ya fuesen de temática bélica, western, superheroica o de aventuras espaciales, aseguraban el regreso puntual del público a las salas de cine, semana tras semana.

 

Solitarios, pero familiares

En 1933, la dupla creativa conformada por el productor radial George W. Trendle y el escritor Fran Striker dio origen a un clásico de clásicos: The Lone Ranger, radionovela que a través de la estación WXYZ (Detroit) logró un éxito impresionante y quedó grabada en los oídos de los escuchas gracias a la utilización de la Obertura Guillermo Tell como tema estandarte del personaje (apostamos que su autor, Giacomo Rossini, jamás imaginó que la pieza que estrenó en 1829 se volvería la tonada por excelencia para amenizar cualquier persecución a caballo). Apenas dos años después, el no tan solitario personaje (siempre acompañado del indio Tonto, rebautizado en Latinoamérica como Toro, por obvias razones), contó con su propio serial de cine, que fue seguido por numerosas adaptaciones al formato de historieta, siendo quizá la más icónica aquella publicada en los años 60 por el sello Gold Key, aunque en años recientes el justiciero de las balas de plata tuvo una corrida interesante en la editorial Dynamite, especializada en resucitar viejos héroes del pulp y de los inicios del cómic.

 

Este héroe del viejo oeste está muy ligado a otro justiciero multimedia, Britt Reid, mejor conocido como The Green Hornet, que inició sus correrías como héroe de las ondas radiales en 1936, para después ser llevado a la pantalla grande en dos seriales, y luego a la televisión, donde terminó de fundirse en la memoria colectiva gracias a la serie estrenada en 1966 y estelarizada por Van Williams y el inmortal Bruce Lee, la cual nos mostró las aventuras del editor del Daily Sentinel, quien por las noches vigilaba las calles de Chicago junto a su mayordomo oriental, Kato.

Dos datos curiosos son que El Llanero Solitario y El Avispón Verde, como se les conoció en México, ambos creados por George W. Trendle y Fran Striker, recurrieron a la música clásica para hacerse de un tema propio (el segundo sería identificado con El vuelo del abejorro, composición del ruso Nikolai Andreyevich Rimsky-Korsakov), además de que este par de paladines del bien se encuentra unido por un lazo de sangre, toda vez que, según se señaló en uno de los episodios radiales protagonizados por El Avispón Verde, su tío abuelo había sido un conocido defensor de la justicia en suelo texano. Sin duda esto era referencia a John Reid, identidad civil del Llanero. Lamentablemente, con el tiempo, estos héroes terminaron perteneciendo a compañías distintas, lo que legalmente dificultó establecer el parentesco como oficial hasta 2016, cuando ambos protagonizaron un crossover publicado, sí, adivinaron, por Dynamite Entertainment.

 

Antes de terminar, cabe apuntar que dos de los tres más grandes héroes del cómic también tuvieron experiencia radial antes de ser adoptados por el público mundial a través de sus primeras incursiones en el cine y la televisión. En el caso de Superman, la radionovela encabezada por Bud Collyer de 1940 a 1950 llegó a presentar varias aventuras en las que Batman y Robin aparecieron como invitados e incluso como protagonistas suplentes del programa, cada vez que el Último Hijo de Kryptón se veía incapacitado de alguna forma (truco al que se recurría cada vez que Collyer pedía vacaciones). La programación cada vez más constante del Dúo Dinámico en The Adventures of Superman terminó derivando en que finalmente estos tuvieran su propio espacio en 1950, titulado The Batman Mystery Club. Dato importante: la primera aparición de Jimmy Olsen, así como de la kryptonita, fue justamente en el programa radiofónico de Superman, No está de más señalar que los tres héroes mencionados también incursionaron en la pantalla grande por medio de seriales fílmicos que catapultaron aún más su fama, ya notable gracias a los programas de radio y, obviamente, a la venta masiva de sus cómics a mediados del siglo XX.

 

El Hombre Increíble

En el caso de México, sin duda el ejemplo más notable es el de Kaliman (1963), creación del cubano Modesto Vázquez y el mexicano Rafael Cutberto Navarro, cuya radionovela, guionizada por Víctor Fox y adornada con la voz de Luis Manuel Pelayo, se convirtió en un clásico instantáneo que, a dos años de su estreno, originó una historieta igualmente legendaria.

Caballero con los hombres, galante con las mujeres, tierno con los niños e implacable con los malvados, Kalimán logró tirajes semanales de hasta dos millones y medio de ejemplares, cifra que ya quisiera cualquier superhéroe de la actualidad. Su popularidad fue tal que en los años 70  protagonizó dos producciones cinematográficas, una de ellas filmada en Egipto (Kaliman, El Hombre Increíble, que hace algunos años Comikaze proyectó en el auditorio de Radio UNAM, con lleno total) y una más modesta (El siniestro mundo de Humanón).

Author: Jorge Tovalin

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la UNAM, estudia la Maestría en Mercadotecnia y Publicidad en la Universidad Iberoamericana. Fue productor y conductor del programa de radio semanal sobre cómics La Quinta Dimensión, en la estación cultural 95.7 FM El Politécnico en Radio (2004-2007). Fue articulista de Editorial Vid por cuatro años, en títulos como Batman, Superman, Justice, Wonder Woman, Watchmen y Una muerte en la familia, entre otros. Desde 2008 es coordinador editorial de Comikaze, único medio impreso mexicano dedicado en su totalidad a la difusión del cómic. En los inicios de Editorial Kamite se desempeñó como articulista, antes de ser invitado a ocupar el cargo de Editor en Jefe de Bruguera Comic Books, tarea hasta realizó que el proyecto cerró a fines de 2015. Durante seis años (2012-2018) fue coordinador de prensa y community manager de La Mole Comic Con, fungiendo como content manager la primera mitad de 2018. Actualmente colabora con Caligrama Editores.

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