La época dorada de VideoRisa

Por David Méndez Jiménez

En la década de los 80, dos elementos se reunieron para dar vida a la historieta de VideoRisa… el típico y conocido sentido del humor del mexicano y el estilo de dibujo e iconografía creados por las revistas Simón Simonazo y SuperChiss.

El Simón, El Patas, El Enano, El Gato, El Demon, El Kósmiko y El Galáctico eran personajes conocidos por la mayoría de los chavos a finales de los 70, pues sus historietas tenían mucha demanda entre los que tenían entre 12 y 19 años, es decir, entre estudiantes de secundaria y prepa, a pesar de tratarse de revistas que sus padres consideraban como mezquinas y vulgares (lo que hacía más emocionante su posesión). Es usaban no sólo la jerga típica del adolescente, sino que además utilizaban pequeños dibujos (o iconos) para decir vulgaridades.

Así los dibujos de un cocinero, un bebé con chupón, una cabra, una monja, un toro, unos blanquillos o una cara de tonto, eran algunas de las imágenes que sólo entendían los que lo leían o, como decían los papás, la gente vulgar.

El tipo de dibujo era considerado feo y de mal gusto, a pesar de tener un sello personal y diferente a todos los demás, con trazos sencillos, donde las características femeninas eran deformadas y exageradas, así como las bocas abiertas, con grandes dientes y la lengua de fuera (como el logotipo de los Rolling Stones).

Sin embargo esos dos elementos (humor ácido e iconografía), fueron la base para que naciera la revista VideoRisa, donde se publicaron parodias de los programas de televisión y películas de moda, misma que competía directamente con la MAD mexicana, que si bien satirizaba de igual forma, tenía un humor más americano y aunque al realizar las traducciones se adaptaban a nuestra cultura, muchas veces no era suficiente para divertir a una juventud de esos tiempos, que no estaba tan empapada y familiarizada con éste, como nuestros contemporáneos consumidores de televisión y cine chatarra gringo. Además de que en esos años, se publicaban varias historietas cómicas, como El Mil Chistes, Chistes para Contar, Condorito, El Cotorro Loco, Chistes Ilustrados, entre otras, donde muchos dibujantes mexicanos se dieron a conocer, creando un sinfín de estilos propios y distintos entre sí (por ejemplo, dentro de El Mil Chistes fácilmente podías diferenciar un dibujo de Nacho, de Quezada o de Benítez).

En el caso de VideoRisa, fundamentalmente fueron dos artistas los encargados de llevar el arte, Jesús Morales García Moraliux y Ricardo Plata, quienes realizaron la mayor parte de las mojigangas para estas ediciones, entre otros que llegaron a participar.

Todas estas revistas de humor duraron mucho tiempo en el gusto del público, solo el Mil Chistes rebasó los 600 números, mientras que VideoRisa superó los 300 en tres épocas de publicación.

Ya que los 80 fueron años difíciles para el país (con crisis y terremotos), la gente necesitaba un escape de su realidad, para reír un poco, mismo que encontraba durante 32 páginas, gracias a las historias simples e irreverentes que VideoRisa presentaba.

Satirizando desde programas mexicanos, comerciales de la época, películas de moda, series gringas de televisión, héroes de cómic, telenovelas y prácticamente cualquier personaje de la farándula y la política, todos pasaron por las páginas de VideoRisa, donde Cácaro Churromayor Spielberg realizaba la presentación estelar en cada número.

Así pues, encontramos de igual forma a Mike Mammer resolviendo el secuestro de El Piquete, mascota del Mundial México 86, a manos de El Pajarraco; una carrera de los Autos Locos en la que corrían los Pequeños Muppets, los Cazafantasmas, los Pequeños Picapiedra, los Verdaderos Cazafantasmas, Lalabel, Sandy Bell y Candy Candy, entre otros; el Chavo del 8 concursando en el programa En Familia con Chabelo; una exuberante Wonder Woman raptada por el Hombre Invisible y buscada por sus casi novios Batman, Linterna Verde y la Hormiga Atómica; a Mijares, Yuri y Luis Miguel, defendiendo a Raúl Velasco y al programa Siempre en Domingo de Biscus, el villano bigotón de Lalabel.

Además, las verdaderas personalidades de los Pitufos fueron reflejadas aquí, con un sentido del humor un poco negro a veces (como la homosexualidad de Vanidoso y la pederastia de Papá Pitufo), así como la verdadera ocupación de Remi, en caso de haber vivido en el DeFectuoso Mexicalpan de las Tunas, en lugar de en Francia. Prácticamente no existieron temas tabú en VideoRisa. 

Ya fuera distorsionando las historias originales o creando las propias con personajes conocidos, el equipo conformado por Germán Flores, Emy Díaz, Marcos Bureau, Noé Plata, Juan Monroy López, además de los artistas ya mencionados, llenó por mucho tiempo de sonrisas a sus lectores, en tres diferentes formatos, ya que también se publicó la colección del VideoRisa de Oro en tamaño carta y los mini VideoRisa, que se incluían en la edición normal y que podías armar fácilmente.

Durante y después de la publicación de VideoRisa, existieron varios intentos de otras revistas similares, por la temática o por el estilo de dibujo, incluso de los mismos autores, como El Loco Max, La Pura Banda, Chis TV, Lacras, Havier Metal, Tele Risa, El Super Chistes, Chistes Cañones y nuevas ediciones de Simón Simonazo y Chistes para Contar, todas ellas con un mediano éxito, ya que la mayoría pasaron del quinto número pero no llegaron a la veintena.

Lo que es cierto, es que esta época de publicaciones humorísticas han quedado atrás, debido a las actuales influencias del material americano y oriental, el estilo de historietas, tanto en el arte como en el modo de crear (o destrozar) historias, no volverá a ser igual, ya que se ha perdido por completo la identidad de aquellos trabajos. VideoRisa y sus contemporáneos representan una época única e irrepetible de la historieta mexicana.

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Author: David Mendez

Cofundador de Comikaze, es un asiduo lector de viñetas y coleccionista de todo aquello que tenga letras y monitos, así como de sus ramificaciones en juguetes, ropa, películas y promocionales. Gusta de compartir su afición en medios impresos y electrónicos así como de viva voz, además de ser diseñador, locutor, productor, escritor y comediante en sus ratos no libres.

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