Pantera Punch (segunda parte)

Por Aída Ramírez. Publicado originalmente en Comikaze #7 (diciembre de 2009).

No obstante, la suerte y el general Porfirio Ayala no dejarían en paz a El Pantera, por lo que a cada rato tendría que enrolarse en algún relajo que lo llevaría de vuelta a la capital del país.

Siendo hombre de hábitos, nunca dejó de hospedarse en El Hotelazo, darse la vuelta por algún cabaret de su agrado para echarse unos cuantos Pantera Punch y visitar a las ombliguistas del lugar (como la Princesa Cachemira, parte de una lista interminable de mujeres hermosas, que incluía  princesas y actrices internacionales).

Por cierto, el Pantera Punch es el nombre de la bebida inventada por él mismo, y que solamente su pescuezo puede aguantar, ya que lleva tequila, mezcal, vodka, sotol, granadina, sangrita y un toquecito de ginebra (pa’ que amarre).

El Pantera  es un ser humano común y corriente (más corriente que común), un mexicano que va a dar al hospital, que cae en la cárcel, un tipo al que le falta la lana y que sucumbe ante placeres mundanos como el alcohol y las mujeres.

Más chilango que el smog, protagonizaría historias con títulos tan vaciados como El Pantera en la corte del Rey Arturo; El crimen me da risa; Elemental Pantera, elemental; La mató James Bond; Malhembra; La muerte cobra IVA; El tesoro de Moctezuma; El Profeta Mabuse; Panterash El Hombre Centella; Robocapo, el terror mecánico; El Hombre Miónico; El terror de los caminos; Sábado a media noche o El nunca antes visto duelo de los Hombres Murciégalo.

Para 1994, cuando cualquiera pensaría que el gaznápiro (como le llama el general Porfirio) ya andaba en las últimas (o que por lo menos ya estaba dando el viejazo, y no lo decimos por su copete de canas, del cual nunca se explicó su origen, por cierto), fuimos sorprendidos con el lanzamiento de Las Viejas de El Pantera, en tamaño carta y a todo color, que dejó de publicarse en 1998. Algunos años más tarde se relanzó una serie semanal con reimpresiones de historias tomadas de El Especial de El Pantera, que también sería cancelado.

¿Un Pantera nice?

Pero la aventura no termina aquí, ya que en 2007 a Televisa se le prendió el foco y decidió armar una serie basada en el personaje, que si bien no fue fiel a la historia original, más que al principio de la primera temporada (y eso más o menos), contó con una calidad de producción que se agradece, ya que se empeñó en grabar en exteriores, en ambientes nocturnos y añadiendo un toque especial: el efecto de cambio de páginas o cuadros, que alude directamente al formato de una historieta.

Aunque no reflejó para nada al ídolo de mi infancia, adolescencia y juventud, esta iniciativa fue plausible por el hecho de retomar a Gervasio Robles y lograr que las generaciones nuevas (e incluso las anteriores que no se dieron la oportunidad) desearan saber quién es El Pantera.

Cuando sea grande, quiero ser como El Pantera

Le han dicho naco, le han disparado a matar e incluso, por tener influencia de las ficheras, le han etiquetado con esa mala fama. Pero en verdad ¿quién no quisiera ser como El Pantera? A sus 40, está muy bien conservado; sí, es feo como él solo, pero ¡qué pegue tiene el canijo!  Además, le da sus cates a los uñas largas (con todo y efecto de sonido) y hasta les pregunta de qué lado quieren caer. Es un hombre que esquiva las balas gritando ¡Pío! para que no digan que ni pío dijo cuando murió.

Sí, también le han apodado el James Bond mexicano, superhéroe de la raza de bronce,  pseudodetective maravilla y de otras maneras más folklóricas, pero indudablemente no hay nadie mejor que él para definirse: Soy El Pantera, no me bajes de grado.

Cualquier relación o semejanza que esta historia tenga con personas o hechos reales es mera coincidencia. Pero por cualquier cosa… póngase pantera.

También puedes leer:

+Pantera punch (primera parte)

Author: Administrador

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