Quinoterapia

Por Valentín García. Publicado originalmente en Comikaze #33 (abril de 2016).

 

Cuando Edward Bulwer-Lytton acuñó en su obra Richeliu; Or The Conspiracy (1839) la frase La pluma es más poderosa que la espada, probablemente no imaginó que uno de los ejemplos más contundentes de esa afirmación sería un humorista, un dibujante de monitos. Porque si existe una pluma más poderosa que la espada, es justo la del argentino Joaquín Salvador Lavado, quien con ella ha hecho frente a dictaduras, tendencias e ideologías.

El hombre

Nacido en Guaymallén, provincia de Mendoza, Argentina, el 17 de julio de 1932, hijo de inmigrantes andaluces, y apodado Quino por su familia a fin de distinguirlo de su tío, el pintor y diseñador gráfico Joaquín Tejón, de quien heredó la vena artística, descubrió su vocación a la tierna edad de tres años. Dos sucesos trágicos marcaron su adolescencia: entre 1945 y 1949 fallecieron sus padres, por lo que se aisló del mundo y creó uno nuevo por medio del dibujo. Su personalidad, tímida y taciturna, ha sido una constante a lo largo de su vida, influyendo en su obra, que ha presentado gran cantidad de cartones mudos, en los que la omisión de la palabra escrita da como resultado mensajes contundentes y sonoros.

La profesión

A los 13 años, tras la muerte de su madre, Quino ingresó a la Escuela de Bellas Artes de Mendoza. En 1949, poco después del fallecimiento de su padre y cansado de dibujar ánforas y yesos, abandonó los estudios y decidió dedicarse a la profesión de caricaturista.

Quino reniega del término artista: Me parece correcto llamarlo profesión, no sé si es justo usar la palabra arte. Es el problema que tenemos todos los dibujantes. Quizás al inicio muchos de nosotros queremos llegar a ser artistas. Pero para mí el arte es algo que te hace vibrar dentro. Podemos realizar cosas agradables, inteligentes, que hagan pensar, pero en mis dibujos no veo nada que consiga hacer vibrar a algo o alguno.

El autor reconoce entre sus influencias a grandes humoristas argentinos, como Lino Palacio, Oski, Luis J. Medrano o Divito, de quien recibió clases de dibujo. También admira al rumano Saul Steinberg, en su opinión el mejor y más influyente dibujante del siglo XX.

 

La carrera

Tras un trienio de dificultades económicas, en 1954 logró triunfar en la gran ciudad. El semanario Esto es, de Buenos Aires, publicó su primera página de humor gráfico, lo que, según sus palabras, fue el momento más feliz de su vida, y no es para menos, pues a partir de entonces se convirtió en uno de los artistas más solicitados de Argentina, y su obra llegó a las páginas de TV Guía, Panorama, el diario Democracia, y publicaciones como Ché, Rico Tipo, y Leoplán, entre otras.

Su éxito fue tal que en 1963 (un año antes de aparecer Mafalda) publicó el libro Mundo Quino, una recopilación de su trabajo que incluía un prólogo de su amigo Miguel Brascó, quien años antes, en 1958, lo puso en contacto con una agencia de publicidad que le encargó una tira cómica, mezcla de Lorenzo y Pepita (Blondie) y Rabanitos (Peanuts), como campaña publicitaria para los electrodomésticos Mansfield.

Ese trabajo no se concretó, pero fue la semilla de la que eventualmente nació Mafalda, su obra más popular. La tira de la pequeña contestataria, como se le conoció en Italia, se publicó por primera vez el 29 de septiembre de 1964 en el semanario Primera Plana, de Buenos Aires. Se publicó durante 10 años y con ella ganó reconocimiento mundial.

 

El estilo

En la década de los 70, cuando Quino dejó Mafalda ante la presión de las tiras diarias y, según él, por falta de ideas, su obra adquirió un toque ácido y se impregnó de un humor negro más acorde para lectores adultos.

De tendencia socialista, Quino retrató la relación e impotencia entre pobres y ricos, débiles y poderosos. Una gran parte de su trabajo deja un sabor agridulce.

Sus dibujos siempre fueron acompañados de un fuerte mensaje, pero nunca olvidó que, ante todo, era un humorista. Su dominio de la metáfora gráfica dio como resultado cartones más inclinados al pensamiento crítico a través del humor, como el del cubano Ángel Boligán, y gracias a su trazo limpio y a su buen gusto para los remates, se alejó de la educación pasivo-agresiva del zamorano Eduardo del Río Rius.

Con el paso de los años Quino se convirtió en un comunicador gráfico muy responsable, reconociendo la importancia de la formación cultural del dibujante, la disciplina y la documentación previa a la creación de la obra.

 

La leyenda

Quino es un ícono del cómic mundial por su forma de retratar a la sociedad a través de dibujos que parecen simples a la vista, pero que invitan a la reflexión. No es casualidad que autores como Umberto Eco o Julio Cortázar hayan dedicado textos a su obra. Por eso te invito a leer cualquiera de sus libros, sobre todo si ya conoces a Mafalda pero no te has aventurado a encontrarte con el otro Quino. Quizá descubras que, más que un invitado, eres ciudadano de su mundo.

La obra

Entre 1963 y 2012, Quino publicó 21 libros en los que derramó creatividad para hablar de una variedad universal de temas, desde tópicos culinarios (A la buena mesa, 1980) hasta médicos (Quinoterapia, 1985), siempre con una crítica mordazmente sutil, valga la ironía.

 

Mundo Quino (1963) (reeditado en 1998)

A mí no me grite (1972) (1999)

Yo que usted… (1973)

Bien, gracias, ¿Y usted? (1976)

Hombres de bolsillo (1977)

A la buena mesa (1980)

Ni arte ni parte (1981)

Déjenme inventar (1983)

Quinoterapia (1985)

Gente en su sitio (1986)

Sí, cariño (1987)

Potentes, prepotentes e impotentes (1989)

Humano se nace (1991)

Yo no fui (1994)

Cuentecillos y otras alteraciones (1995)

 

¡Que mala es la gente! (1996)

¡Cuánta bondad! (1999)

Esto no es todo (recopilación) (2002)

¡Qué presente impresentable! (2005)

La aventura de comer (2007)

Toda Mafalda (2007)

¿Quién anda ahí? (2012)

 

 

+Dato Comikaze

Purista como pocos, Quino odia la cinta animada Fantasía, de Walt Disney, porque le arruinó una serie de piezas de música clásica. Cada vez que las escuchaba, veía a los hipopótamos bailando, declaró.

 

Nuestro colaborador

Valentín Garcia habla de Mafalda (y de Quino) cada que encuentra un pretexto, ya sea en www.lacovacha.mx, donde es editor, o en el programa del mismo nombre, que se transmite a través de Radio Trece todos los viernes a las 9 de la noche.

Author: Administrador

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