Rius (1934-2017): de Supermachos, Garrapatas y Chahuistles

Por Maira Benitez y José Miguel Alva

 

Eduardo del Río, Rius, nació en Zamora Michoacán. Autodidacta, gran admirador de Saul Steinberg y Abel Quezada, se inició como monero en la revista de humor Ja-Já. Colaborador de revistas como Proceso, Siempre!, Sucesos, Política, fue director de La Gallina, Marca Diablo, El Mitote Ilustrado y La Garrapata, así como fundador de El Chahuistle y El Chamuco.

Creador de las historietas Los Supermachos y Los Agachados, ha publicado más de cien libros. Reconocido y multipremiado crítico social y del sistema político, en el estilo de Rius se refleja el humor, la convicción ideológica y su afán didáctico.

Entre los personajes de Rius destacan el protagonista de Los Supermachos, Calzonzin, un indígena rebelde; Nopaltzin, otro indígena, cuya misión es denunciar los excesos y la corrupción del sistema político en Los Agachados; Perpetuo del Rosal, con sus 20 años como presidente municipal; Chon Prieto, el borracho del pueblo; la beata Doña Eme, así como una larga lista de personajes, en la que se incluyen boticarios, comerciantes, cantineros, riquillos de profesión, jefes sindicales corruptos, curas oscurantistas y sus devotas.

En esta ocasión compartimos con los lectores de Comikaze la selección de una entrevista con el reconocido autor realizada a finales de 2007, en el marco de la exposición De San Garabato al Callejón del Cuajo.

 

 

 

Maestro, ¿cómo ingresó a Ja-já?

Entré al Ja-já en 1954, por pura chiripada. Trabajaba yo en Gayosso como telefonista y mi porvenir parecía estar en la funeraria, pues los dueños me iban a mandar a Saint Louis, Missouri, para aprender embalsamamiento; hasta que un día llegó don Pancho Patiño, director de la revista, a pedirme el teléfono para hacer una llamada, mientras yo mataba el tiempo haciendo dibujitos (no caricaturas). Al acabar su llamada me dio su tarjeta, diciéndome que cuando se me ocurrieran algunos chistes, se los llevara. Y así fue,  a la semana ya estaba colaborando con Ja-já; unos años después, me había decidido por la caricatura… y dejé a los muertos por la paz.

 

¿Cómo surgió La Garrapata?

Después que salí de Sucesos, donde hacía el suplemento de humor El Mitote Ilustrado, yo estaba haciendo Los Agachados. Y un día, motivados por lo que estaba pasando en 1968, el editor Guillermo Mendizábal y yo pensamos en la necesidad de hacer una revista de humor político, contando ya con la experiencia del Mitote, en donde habían colaborado todos los que después hicimos La Garrapata: Helio Flores, Naranjo, AB, Checo Valdés y otros. Fue una experiencia interesante, porque cada uno dirigía un número completo, como El Borras*. Aprendimos muchísimo, creo que fue una buena revista.

 

¿Y El Chahuistle?

El Chahuistle nació cuando el hijo de Guillermo Mendizábal, Fernando (un pillo corrupto) me pidió que le volviera a hacer la historieta. Yo le reviré, proponiéndole mejor una revista hecha entre tres moneros (El Fisgón, Helguera y yo). Creo que nos quedó bien chida, pero nos topamos con un editor que no sabía nada de nada, excepto robarnos alegremente.

Luego hicimos El Chamuco, añadiendo a Patricio y Hernández a la dirección colectiva. Actualmente, yo sólo estoy colaborando, sin participar en la dirección.

 

¿Usted terminó Los Supermachos regresando a Calzonzin a su cerro?

Creo recordar que al terminar el número 100 de Los Supermachos, sabiendo que se acababa mi participación con el bribón de Octavio Colmenares (el editor), decidí regresar a Calzonzin al cerro en que vivía, y recuperarlo después para otra historieta, cosa que no se logró por las pillerías de Colmenares, que me despojó de mis personajes.

¿Cómo fue crear una nueva historieta después de Los Supermachos?

Fue un poco difícil hacerlo, porque en una semana tuve que crear nuevos personajes; pero la práctica de haber hecho 100 números de Los Supermachos me permitió salir airoso del paso, y siento que Los Agachados, en muchos aspectos, fue mejor que la anterior, aunque siempre hay que considerar que “nunca segundas partes fueron buenas”. En Los Supermachos echaba yo más relajo.

 

 

¿A qué cree que se deba que nadie hace historieta política en México?

Nadie se anima, porque es una chinga hacerla. Pero sobre todo, creo, que es por falta de editores. Nadie se anima hasta ahorita a arriesgar sus centavos patrocinando una historieta política. Creo que es culpa de ambos.

¿Es verdad que el Ché le pidió que le firmara sus cuentos de Los Agachados?

El Ché nunca me pidió autógrafos; al contrario, todavía conservo el libro que me obsequió con su firma. En varios libros he contado cómo fue el encuentro con él, y la impresionada que me dio cuando preguntó por mí.

Finalmente ¿por qué salió de El Universal?

Me corrieron por haber dedicado el suplemento infantil Mi mundo a la Revolución Soviética. Yo no sabía que el suplemento, bastante inocente por cierto, lo financiaba la embajada de Estados Unidos.

 

*Personaje cómico de la serie televisiva Los Beverly de Peralvillo, quien se distinguía por aventarse a hacer las cosas sin pensar.

 

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