Simon Bisley: Kiss my axe!

 

Por Jorge Cervantes. Publicado originalmente en Comikaze #13 (junio de 2011).

 

Simon Odin Alice Bisley fue encontrado por un par de monjas lesbianas y paganas en New Forrest, Inglaterra. Al notar la perversidad natural del niño, lo abandonaron para que fuera criado por lobos quienes, juzgaron ellas, eran más cercanos al temperamento del bebé.*

*Traducido de la biografía alternativa de Simon Bisley

 

Entre los personajes salvajes del cómic hay uno que, junto con sus crueles e incontables destripamientos, se encuentra entre los más memorables: el sádico, malhablado y rudísimo Lobo, quien hizo su primera aparición en Omega Men #3 (junio de 1983), siendo creado por Roger Slifer y Keith Giffen. De allí brincó a L.E.G.I.O.N. y a R.E.B.E.L.S., pero en ese entonces Lobo aún no era El Hombre.

Lobo alcanzó una gran popularidad en 1990, gracias a la miniserie de cuatro números Lobo: The Last Czarnian, magistralmente escrita por el estadounidense Keith Giffen y el británico Alan Grant. Sin embargo, el guión no habría convertido a Lobo en el ícono violento y sádico que es hoy de no haber sido artísticamente plasmado por el también británico Simon Bisley, cuyo enorme talento lo llevó a trabajar en el título, con tan sólo dos años de carrera profesional en el mundo del cómic.

Lobo: The Last Czarnian es uno de los trabajos más representativos de Simon Bisley, pero no es el único. Y es que desde el principio de su carrera, este creador era reconocido por su arte excitante, esquizofrénico, mórbido y blasfemo…

En el corto tiempo que Bisley tomó clases en un colegio de arte, los maestros no se interesaron en su estilo ni evolución artística, por lo que decidió enfrentarse a la ilustración de forma autodidacta. Entonces entró al competido mundo de la ilustración profesional, no tanto por buscar una posición (para Bisley su arte era tan natural que nunca lo vio como algo fuera de lo común), sino por que un amigo suyo, escritor independiente, llevó muestras de su trabajo a Londres, obteniendo muy buena respuesta. Simon se dedicó por un tiempo a ilustrar portadas y playeras para revistas de heavy metal, informática y videojuegos, hasta que un día envió un dibujo a las oficinas de 2000 AD, conocida publicación británica de cómics, en la cual obtuvo, nuevamente, una respuesta por demás satisfactoria.

 

Tras su primera colaboración en la revista, ilustrando la serie ABC Warriors: The Black Hole, escrita por Pat Mills, Bisley adquirió renombre en el mundo del arte fantástico por su trabajo en la serie Sláine. En cada una de sus páginas viajamos al pasado británico legendario, conociendo a los formidables guerreros que, poderosamente representados, combatían cuerpo a cuerpo por la supremacía. Luces, sombras, sangre, barbarie, sensuales diosas y poderosas bestias armonizan perfectamente con el guión. En este título (también escrito por Mills), más que en ninguno otro de sus trabajos, es notoria la influencia de Frank Frazetta, de quien Biz se ha declarado admirador. Fue esta obra, en mucho, la que le valió el Eagle Award como Artista Británico Favorito, en 1990.

Con su gran talento como tarjeta de presentación, Bisley pudo entrar fácilmente al mundo del cómic estadounidense, donde como ya mencionábamos, realizó Lobo: The Last Czarnian, junto con poco más de una veintena de portadas para Doom Patrol, del sello Vertigo. No podemos ignorar, además, su magnífico trabajo en Lobo Paramilitary Christmas Special, donde el Conejo de Pascua contrata a El Hombre para que extermine a El Aplastador (mejor conocido como Santa Claus) con lujo de escarnio, sangre, balas y tripas. Cabe subrayar que en esta obra Bisley dio rienda suelta a su locura a tal grado, que Alan Grant tuvo que rehacer parte del guión para poder adaptarse al concepto visual que proponía el artista.

 

En 1991, casi a la par de esto y de algunas participaciones en otros títulos, Bisley ilustró ocho historias cortas protagonizadas por Judge Dredd, famoso personaje británico creado por John Wagner y Carlos Ezquerra.  Éstas fueron notoriamente el antecedente visual del crossover titulado Batman/Judge Dredd: Judgement On Gotham, el cual realizó (como muchos otros títulos del mismo personaje) en mancuerna con Alan Grant y el mismo Wagner, tratándose de uno de sus trabajos más brillantes. En dicho crossover vemos una Ciudad Gótica más oscura y pecaminosa, la cual se encuentra bajo el ataque de un espectro espeluznante: Judge Death (Juez Muerte), lo que hace necesaria la aparición del vigilante nocturno, Batman, quien se confunde con la noche brutal. Guiados por el magnífico arte de Bisley, lleno de detallados cuerpos musculosos y villanos tétricos, los lectores vamos tras el Hombre Murciélago en un viaje a otra dimensión, donde se encuentra con el temido Dredd, para quien la justicia, más que una simple palabra, más que una sentencia, es la vida. En este título, Bisley representó al juez diestramente, con porte poderoso y amargo gesto impasible. La juez Anderson es el aderezo curvilíneo, ocasionalmente desnudo, que pareciera haberse apegado emocionalmente al Caballero Nocturno. Todo esto y mucho más es Batman/Judge Dredd, Judgement On Gotham, nominada en 1992 al premio Eisner, el más alto reconocimiento en el mundo del cómic, en tres categorías, dos de ellas para satisfacción exclusiva de Bisley: Mejor Álbum, Mejor Arte de portada y Mejor Artista, ganando esta última indiscutiblemente.

 

Tras darle forma a Lobo, personaje ícono de la violencia en el cómic, el desafío de darle seguimiento al feroz mercenario era grande, pero el reto fue aceptado. En Lobo’s back el protagonista sucumbe ante las balas, cuchillos y misiles del traicionero Loo, por lo que Lobo va directo al otro mundo.

Así, sin sutilidad alguna, Bisley nos muestra a Lobo desbaratando a todo ente natural y sobrenatural que se le pone enfrente. Las posibilidades de violencia parecían infinitas. Pero la historia tuvo un final gráfico fallido, pues según algunas notas al respecto, en el periodo en que debió concluir esta aventura, Bisley estuvo en recuperación de un accidente en motocicleta, por lo que el último número de la saga quedó en manos desconocidas, las cuales intentaron alcanzar el arte de Bisley, sin lograrlo.

A partir de este punto muchos escritores solicitaron los servicios de Bisley, la gran mayoría buscando sus brutales imágenes, desarrollando para él historias que brincaban de los destripamientos a las matanzas sin ton ni son. Claro que el arte de Bisley en esos títulos no dejó de ser extraordinario, pero los guiones quedaron muy por debajo de su arte. Sin embargo, hay algunos guionistas que han sabido hacer mancuerna con él, entre los que se encuentran los ya mencionados Alan Grant, Keith Giffen y John Wagner, además de los muy renombrados Kevin Eastman, con quien realizó Bodycount, oscura historia de las Tortugas Ninja publicada en 1996; Neil Gaiman, a quien le ilustró la historia Black and White World, publicada en Batman: Black & White #2, y Frank Miller, con quien lanzó Bad Boy.

 

Fuera del mundo del cómic, Simon Bisley realiza ilustraciones para diversos sectores, así como ha desarrollado libros de arte, entre los que destaca The Bible (2007), en el cual pueden apreciarse varios lugares comunes del arte sacro, culminados con el extraordinario paganismo que caracteriza a Bisley. Y es que en su arte observamos a los santos desde otra perspectiva, la de unos ojos violentos y furiosos, pero que no caen en la herejía o el oprobio (¿o sí?). En su obra veremos los cielos abiertos, al gigante vencido, al Espíritu Santo tan desconcertante como divino, y hasta al mismo Bisley, quien se ha representado en una de estas imágenes. Como era de esperarse, no se encarnó en la piel de un santo ni mucho menos, sino como el mismo Satán, quien tienta a Jesús de Nazaret.

Actualmente nuestro artista continúa ilustrando para diversas editoriales, además de ser baterista en su propia banda, Kaotika, siguiendo así los pasos del czarniano a quien brindó su peculiar personalidad.

 

 

 

 

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Author: Jorge “Gorka Olachea” Cervantes

Fundador y coordinador del extinto club de cómics GRAPHOfilos en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, y del encuentro cultural universitario Arte9. Portadista, dibujante, diseñador y editor recurrente en la historieta independiente El Monito, fue colaborador en diversas secciones de la revista MAD México. Aficionado al cómic europeo, se desempeña profesionalmente como ilustrador, diseñador gráfico y coordinador de eventos.

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