The Harlem Hellfighters: la guerra no distingue colores

Por Alfredo Rodríguez, A.K.A. Karmix. Publicado originalmente en Comikaze #35

 

A finales de 2017 y de forma muy discreta comenzó a distribuirse en librerías y locales cerrados la versión en español de una novela gráfica de Max Brooks y Caanan White con el título de Los Guerreros del Infierno de Harlem y bajo el sello editorial Urano. Inmediatamente llamó mi atención por tres razones:

En primer lugar, se trata de una novela gráfica de ficción histórica acerca de la guerra para terminar todas las guerras, la Primera Guerra Mundial, conflicto bélico que no goza de la misma popularidad que su secuela, la Segunda Guerra Mundial, sobre la que hay una enorme cantidad de trabajos de ficción.

En segundo lugar, Brooks es reconocido por el fandom gracias a sus novelas y relatos dentro del subgénero zombie, con obras como World War Z y The Zombie Survival Guide. Una novela gráfica como The Harlem Hellfighters se aleja de las expectativas que los lectores pudiéramos tener sobre el autor, pues lo remueve de la zona de confort en que solemos encasillar a los creativos por sus trabajos anteriores.

La tercera razón fue el espectacular arte de portada de Caanan White (ilustrador de Ptolus: City by the Spire y Über, publicados por Avatar Press), en la que aparece un grupo de soldados de raza negra saltando hacia la refriega y listos para la acción. Una portada interesante que ayuda a que la gente voltee a ver un libro… quién lo diría.

 

La trama se sitúa en 1917, durante el involucramiento de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial (1914-1918), cuando este país envió tropas en apoyo de sus aliados. Cientos de civiles, incluyendo muchos de raza negra, se enlistaron en el ejército y fueron recibidos a regañadientes por las fuerzas castrenses en medio de un ambiente de franco racismo y segregación.

A lo largo de la historia el lector conoce a la compañía 369, conformada en su totalidad por negros, es testigo de su entrenamiento en condiciones desiguales respecto a sus compañeros de raza blanca y la acompaña en su viaje hacia Europa, donde fue relegada por su tono de piel, para luego ser enviada al frente de batalla muy a pesar de su propio gobierno.

Max Brooks escribió originalmente The Harlem Hellfighters como guion cinematográfico e intentó venderlo a varios estudios en Hollywood, los cuales lo rechazaron por considerar que sería una cinta difícil de vender por tratarse de un episodio poco conocido de la Primera Guerra Mundial, además de tener que ser estelarizada por personas de raza negra. Por fortuna encontró en el cómic el medio ideal para contar su historia y en Caanan White el perfecto cómplice para ilustrarla.

 

A pesar de que su obra en cómic es poca comparada con su prosa, Brooks aprovecha su experiencia como guionista para entregar una narración eficiente, pues aprovecha las bondades del medio para contraponer y complementar textos e imágenes. Por ejemplo, hay una secuencia en la que combina hábilmente el texto del poema I Have a Rendezvous with Death (Tengo una cita con la muerte) de Alan Seeger con una serie de viñetas en las que White muestra a uno de los soldados de la 369 luchando en las trincheras enemigas.

En cuanto al arte de White, sus trazos firmes y dinámicos contribuyen a una narrativa clara en casi la totalidad de la obra. El arte de interiores utiliza un riguroso blanco y negro, sin tonos de grises, y utiliza solo el grosor y longitud de los trazos para crear la ilusión de volumen, profundidad, e incluso  el tono de piel de los personajes. La decisión de omitir el color disminuyó los costos de impresión, pero resultó además muy adecuado para que el contraste de blanco y negro en el arte hiciera eco de las dualidades presentadas en la historia: las dos facciones en guerra y la opresión de la raza blanca sobre la negra.

 

Aunque The Harlem Hellfighters está basada en hechos reales, Brooks y White hicieron ajustes para dar mayor coherencia narrativa a la obra. Varios personajes mantuvieron sus nombres reales, mientras que otros fueron amalgamados en uno solo para efectos dramáticos.  Aun así, esta crónica ha sido considerada una de las más sobresalientes de este capítulo tan poco conocido de la historia.

Además, tal como ha sucedido con otras propiedades que brillaron primero en las viñetas, ya hay planes para  llevar al cine esta novela gráfica, ya que Sony Pictures ha comprado los derechos para adaptarla en una producción a cargo de Overbrook Entertainment, compañía propiedad de James Lassiter, Jada Pinkett-Smith y Will Smith.

 

Nuestro colaborador

Mejor conocido en el mundo ñoño como Karmix, es coanfitrión del podcast El Café Comiquero, traduce cómics para Editorial Kamite y escribe artículos para varias de sus publicaciones.

Ahora que escribe para la única revista impresa dedicada al medio del cómic, considera—ilusamente— que está un pasito más cerca de dejar de ser un Godínez para vivir la vida al estilo de su héroe Neil Gaiman.

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