Zor y Los Invencibles: De robots, niños y canes

Por David Méndez. Publicado originalmente en Comikaze #33 (abril de 2016).

 

Hoy es común oír de robots, pero hubo una época en la que eran como cosas de otro mundo, un tiempo en que se semejaban a los dragones, pues eran percibidos como criaturas míticas.

Desde la antigüedad se hablaba de humanos artificiales, de estatuas que cobraban vida (El Golem) y de otros tipos de  sirvientes mecánicos, pero fue hasta 1920 que nació el término robot gracias a la obra R.U.R. (Robots Universales Rossum) del dramaturgo checo Karel Čapek. Cabe mencionar que la palabra provino del vocablo robota, que en español significa trabajo o labor.

Gracias a las caricaturas japonesas que se transmitían entonces en la televisión mexicana, en 1965 vio la luz una historieta en que, probablemente por vez primera en nuestro país el rol estelar lo llevaba un robot. Nos referimos a Zor y los Invencibles, publicado por Editormex, sello bajo el que Giorgio Torelli editaba títulos como Las Aventuras de Capulina y Hermelinda Linda.

Con respecto al origen de Zor y los Invencibles, el hijo del autor, el también historietista Óscar González Loyo, nos comentó lo siguiente:

 

Mi padre Óscar González Guerrero (Q.E.P.D.) era el generador de contenidos de la editorial. Cumpliendo un capricho mío y de un grupo de amigos de la colonia donde vivíamos, realizó la idea y el concepto de un héroe robot, pues mi padre sabía de mi gusto por los robots que salían en la tele de esa época.

Mi padre llamó al argumentista de Capulina, Ángel Morales (Q.E.P.D.) y lo invitó a hacer los guiones basado en su concepto. Él dibujó los primeros números, pero por malestares del corazón su médico le prohibió seguir exponiéndose a la presión habitual que vive el dibujante, de modo que le pasaron el trabajo a otro artista.

Así fue como los lectores conocimos Villa Feliz, lugar donde los hermanos Tito y Paty Invencible, acompañados por su perro Pipo, encontraron a un robot proveniente del espacio exterior llamado Zor, al cual adoptaron.

Creado por el sabio Bondín para luchar contra el mal y con la capacidad de cambiar de tamaño, lo que le permitía adoptar la apariencia de un inofensivo juguete, Zor emitía una radiación que convirtió a los niños y a su mascota en el Coronel Megatón, la Capitana Galaxia y el Sargento Neutrino, quienes desde entonces interactuaron con héroes y villanos como Don Lencho, el Mayor Sotero, El duende Pedrín, El Inspector, Hormik, La Bruja Electrónica, El Amo de las Tinieblas, El Villano de Cristal, Elektro, Capitana Elektra y muchos más.

 

Con los años, el número de protagonistas creció e incluso algunos personajes se mudaron a otros equipos. De hecho, el arco final de la serie, titulado Revolución Heróica, presentó a héroes formando bandos con villanos, lo que fracturó más de una relación. Justo cuando los protagonistas pensaban en una reintegración, El Amo de las Tinieblas derrotó al Coronel Megatón, mató a Neutrino y destruyó a Zor.

El éxito de la serie radicó en tocar temas universales y llenos de fantasía, además de que al público le gustaba su historia sencilla e inocente.

Aunque en su momento existió cierta posibilidad de transportar el título a otros medios, como la radionovela, esto no se concretó.

Antes de morir, Ángel Morales dejó un guión a Estudio K! con el fin de actualizar la serie, conservando el tono clásico y tendiendo un puente entre generaciones. Sin embargo, la oportunidad de concretar dicho proyecto no se ha presentado.

 

 

Desgraciadamente, cuando surgieron los ejemplares en formato mini, la mayoría de las páginas  originales fueron recortadas y mutiladas, además de que mucho material se perdió, por lo que una reedición de la historia original se antoja imposible.

 

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Author: David Mendez

Cofundador de Comikaze, es un asiduo lector de viñetas y coleccionista de todo aquello que tenga letras y monitos, así como de sus ramificaciones en juguetes, ropa, películas y promocionales. Gusta de compartir su afición en medios impresos y electrónicos así como de viva voz, además de ser diseñador, locutor, productor, escritor y comediante en sus ratos no libres.

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